La CGT endurece su postura y sale a la calle contra la reforma laboral
La CGT convocó a una movilización frente al Congreso el 11 de febrero, luego de un escenario adverso en el Senado.
La Confederación General del Trabajo (CGT) definió este viernes una nueva etapa en su estrategia frente al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno y resolvió convocar a una movilización al Congreso el próximo 11 de febrero, fecha en la que comenzará a debatirse en el Senado.
La decisión fue adoptada tras una extensa reunión del Consejo Directivo en la sede histórica de Azopardo.
Si bien el triunvirato que conduce la central sindical reconoció que el escenario legislativo es complejo, apuesta a una “movilización fuerte” en la plaza de los Dos Congresos para intentar influir en los senadores y abrir la posibilidad de rechazar o, al menos, modificar el contenido de la ley. La alternativa de un paro general no llegó a tratarse y quedó reservada como una herramienta para más adelante.
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Debate interno: ¿Negociar en el Senado o protestar en la calle?
En la previa del encuentro, dentro de la CGT se evidenció un debate interno entre quienes promovían profundizar el diálogo político y aquellos que reclamaban avanzar con medidas de fuerza más contundentes. Finalmente, se optó por una posición intermedia: mostrar músculo en la calle sin paralizar la actividad.
Durante la reunión, los dirigentes repasaron las gestiones realizadas con gobernadores y legisladores, aunque admitieron que los apoyos confirmados son escasos. En ese contexto, Andrés Rodríguez (UPCN) señaló que “esta lucha no termina porque después del Senado, tiene que ir a Diputados. Si se llega a aprobar esta Ley en general, esperamos que en el tratamiento de artículo por artículo haya muchas modificaciones que respeten los derechos del movimiento sindical”.
Se buscará presionar especialmente a los senadores considerados dialoguistas, a quienes ven más enfocados en el debate por el impuesto a las Ganancias que en los cambios al régimen laboral. “Parece que el gobierno se los va a conceder...veremos”, confió a Ámbito uno de los asistentes al encuentro. Otro dirigente resumió el clima de las negociaciones al afirmar: “La CGT les habló con el corazón y ellos les respondieron con la billetera”.
IM CGT REUNION
Por su parte, Gerardo Martínez (UOCRA) insistió en mantener abiertos los canales de diálogo y remarcó la intención de frenar la iniciativa oficial. “Seguir dialogando con todos los sectores que puedan influir en el rechazo a esta reforma que atenta contra los derechos individuales y colectivos de los trabajadores”, sostuvo.
Mientras tanto, el debate interno continúa. Antes de la reunión, Jorge Sola había minimizado la posibilidad de un paro al asegurar que “sería pasear el perro muerto”, al considerar que no están dadas las condiciones para una medida de esa magnitud. En contraposición, sectores más combativos, como la UOM y los gremios del transporte, respaldados por las CTA, siguen reclamando un cese de actividades inmediato.
En esa línea, Abel Furlán anticipó: “No hay margen para una negociación respecto a la ley de reforma laboral, que es totalmente regresiva”. Aunque por ahora la CGT solo avanzó con la convocatoria a la movilización, el conflicto permanece abierto y la tensión entre el sindicalismo y el Gobierno promete escalar a medida que avance el tratamiento parlamentario.