La vicepresidenta Cristina Kirchner habló este jueves en el Teatro Argentino de La Plata, durante la inauguración de la Escuela de Formación Justicialista "Néstor Kirchner", a 20 años de la elección que le permitió al expresidente llegar al Gobierno Nacional.
Al comienzo de su discurso, indicó que la prometida clase magistral tendría algunos otros condimentos. Eso avivó a los militantes que estaban en la tribuna, quienes se unieron al grito de "Cristina presidenta". Pero la exmandataria salió al cruce con una de sus frases conocidas: "No se hagan los rulos".
Tras eso, inició su exposición con una alusión directa a la coyuntura política actual: "Hoy estamos frente a figuras e ideas del pasado que pretenden reinstalarse en el presente. Estamos en ese momento en que el pasado se torna presente. Y tal vez, frustre futuro".
En su exposición, Cristina Kirchner cuestionó el modelo de la convertibilidad, elogiado hoy por algunos dirigentes políticos como una salida efectiva para la hiperinflación. "La convertibilidad fue sostenida con los dólares de las privatizaciones y luego, cuando se les terminaron, con los dólares del endeudamiento, que el Estado tomaba para poder respaldar la base monetaria circulante", aseguró.
"Ahora, con la dolarización, nos vienen a decir que lo que fracasó años atrás, hoy puede ser la solución. Estamos todos discutiendo lo que ya fracasó. Seguramente van a decir que la convertibilidad no es como la dolarización. No, la dolarización es peor", continuó.
"Imagínense un país en el que se carezca de política monetaria y cambiaria. Además, dependiendo de una moneda como la de Estados Unidos, que es absolutamente competitiva con la economía argentina. Argentina tiene una matriz competitiva con la matriz económica de Estados Unidos. No es como Ecuador, que tiene una economía complementaria. Nosotros somos un país industrial".
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"El problema es que la dolarización se presenta como solución a la inflación. Pero si vemos lo que pasa en Ecuador, la inflación no para. Además, como no puede emitir moneda, cuando se endeuda, tiene que hacerlo en moneda extranjera. Por eso la deuda externa de ese país representa el 64% de su PBI".
"Por eso, hay que dar el debate. Los actos son hermosos, pero hay que reemplazarlos por el mano a mano con los vecinos, por la discusión política", arengó a la militancia.
Acto seguido, la vicepresidenta habló de la deuda que tiene el país con el Fondo Monetario Internacional (FMI). "No hay ningún argentino de bien que pueda ignorar el lastre que significa el retorno del FMI a la Argentina. Sigo sosteniendo que el acuerdo que se firmó es inflacionario, porque es una política enlatada, que se aplica como una receta a todos los países. Ese acuerdo hace que se pierdan herramientas. Por ejemplo, exige que la devaluación siga el ritmo de la tasa de inflación, cuando se sabe que el aumento del dólar alimenta la suba de precios. O también, prohíbe que el Banco Central intervenga en el mercado para impedir una corrida cambiaria, algo que se quebró esta semana".
"Es necesario revisar esas cláusulas, ese acuerdo", sentenció. "Pero no para no pagar. Nadie dice que no hay que pagar. Lo que queremos es que se revisen las condicionalidades".
Ligado a este tema, la vicepresidenta desmintió la teoría de que la inflación es consecuencia del déficit fiscal. "El año pasado, se sobrecumplió la meta de déficit exigida por el Fondo. Aún así, la inflación aumentó. Esto es así porque la inflación en la Argentina está atada a la escasez o abundancia de dólares, no al déficit", evaluó.
Fue entonces cuando abordó la corrida cambiaria de los últimos días, que llevó al dólar blue a rozar el techo de los 500 pesos. "Cuando uno ve lo que pasó esta semana, advierte que el dólar se movía y los precios se movían. Eso es consecuencia de que los mercados están concentrados. Tenemos que ponernos de acuerdo las fuerzas políticas, porque si no, ¿cómo se les pone freno a estas maniobras?"
Ante este panorama, y en lo que pareció una alusión directa a la interna del Frente de Todos, se alejó del anuncio de una posible precandidatura y bregó por la definición de un programa de gobierno. "Es necesario que la Argentina vuelva a tener un programa en el que discutamos estas cosas. No hay que pelearse. Ni hay que hacer un programa que haga fe anticapitalista. Hoy el capitalismo es el modo de producción más eficiente. La gran discusión será quién conduce los procesos de producción, si los dejamos a los mercados o el Estado vuelve a tomar la dirección", propuso.
E insistió: "Tenemos la obligación de dar la discusión. Cuando les dije que sacaran el bastón de mariscal, no era para dárselo por la cabeza a otro compañero o compañera. Es para ayudar a pensar un país diferente. Créanme que necesitamos un programa de gobierno".