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Del Potro reveló que tras disputar su último partido profesional en febrero de 2022 frente a Federico Delbonis, tomó un avión a Suiza para someterse en secreto a su quinta cirugía de rodilla. “La gente esto no lo supo. Yo nunca lo conté. Al día siguiente me tomé un avión a Suiza y me volví a operar. Esa fue mi quinta cirugía”, explicó. Desde entonces, decidió mantener en privado sus intervenciones quirúrgicas, intentando sin éxito volver al tenis. “Me operaron, rehabilitación y no funcionó. A los dos meses y medio me dicen: ‘Te vamos a volver a operar’. Fue la sexta”.
A pesar de sus esfuerzos, que incluyeron más de 100 inyecciones y tratamientos en la pierna, cadera y espalda, Del Potro reconoció que la esperanza de regresar al circuito se desvaneció. “Realmente no tengo más ilusión de volver a jugar porque el cuerpo no me lo permite”, confesó. Su vida diaria está marcada por el dolor, al punto de no poder subir escaleras sin molestias y necesitar detenerse durante viajes largos para estirar las piernas. “Tomo entre seis y ocho pastillas diarias: antiinflamatorios, analgésicos, protectores gástricos y medicación para la ansiedad”, compartió.
El ex campeón del US Open 2009 y pieza clave en la conquista de la Copa Davis en 2016 también describió cómo estas limitaciones han afectado su vida cotidiana y su relación con el deporte recreativo. “Era un tipo muy activo. Me invitan a jugar al fútbol y soy el que lleva el mate. Van a jugar al pádel y yo hago los videítos. Es terrible. Me consume mucho lo de la pierna, anímicamente también. Caretear todo 24 horas es muy complicado”, expresó con sinceridad.
Sobre las posibles soluciones médicas, mencionó el consejo de algunos especialistas que le sugieren colocar una prótesis, aunque otros desaconsejan esta medida debido a su edad. “Yo ya no busco más correr o jugar al tenis. Solo quiero calidad de vida”, afirmó, mostrando la frustración de no encontrar un camino claro para aliviar su sufrimiento.
Del Potro concluyó su mensaje agradeciendo el apoyo del público y destacando que compartir su historia lo ayuda a sobrellevar el dolor . “Siempre tuve conexión con la gente. Tal vez este mensaje pueda inspirar o ayudar a otros”, reflexionó, dejando una vez más su huella como un ícono del deporte argentino y un ejemplo de resiliencia.
El relato completo de Juan Martín del Potro:
Cuando yo juego el último partido con Delbonis, la gente esto no lo supo. Yo nunca lo conté. Al día siguiente me tomé un avión a Suiza y me volví a operar la rodilla. Esa fue mi quinta cirugía. A partir de ahí, nunca más hice públicas mis cirugías. Porque cuando la conferencia de prensa previa a mi partido con Federico, yo digo ‘Probablemente sea mi último partido’. Ahí encontré un poco de paz y corté con algo que me pasaba constantemente que era ‘Delpo, ¿cuándo volvés a jugar? Te voy a ver un torneo, esto o lo otro’ y yo no podía más del dolor de pierna. Entonces ahí dije no, esto lo tengo que hacer perfil bajo, en secreto. Y si llega a funcionar, hago un anuncio que vuelvo realmente. Entonces automáticamente me fui a Suiza. Estuve ahí como dos meses encerrado en un pueblo cerca de Basilea. Me operaron, rehabilitación y no funcionó.
A los dos meses y medio me dicen ‘No, no nos quedó otra cosita, te vamos a volver a operar’... La sexta. Después de ahí me fui para Estados Unidos. Seguí rehabilitando y entre cirugía y cirugía probaba tratamientos. No sé, debo tener más de 100 inyecciones en la pierna y en la cadera y en la espalda. Me infiltraron, me sacaron, me analizaron, me quemaron nervios, me bloquearon tendones. O sea, un sufrimiento a diario, que de hecho lo tengo a diario. Y así vengo desde ese último día con Federico. Al día de hoy que no dejan de contar los dos años previos.
También desde el día de mi lesión y un poco bueno, el partido este era para decir chau tenis. Esto no va más. Realmente no tengo más, más, más ilusión de volver a jugar porque el cuerpo no me lo permite. Cuando yo me operé la primera vez, a mí el médico me dijo ‘en tres meses vas a volver a jugar’. Esto fue en el 2019, en junio, y yo me había anotado en los torneos de Estocolmo, Basilea y París, porque el médico me dijo ‘anotate, que llegás bien con los tiempos para jugar’. Y después de esa primera cirugía, hasta el día de hoy nunca más pude subir una escalera sin dolor. He hecho un viaje a Tandil que hago a diario de cuatro horas y tengo que frenar en Las Flores, que está a mitad de camino y pararme a estirar las piernas. Me duele muchas veces para dormir. Cuando me giro de lado me despierto porque me pegan unos pinchazos que son muy feos y la verdad que si bien viene siendo como una pesadilla sin final, a diario sigo insistiendo en buscar solución y buscando médicos y alternativas y todavía no la encuentro. Pero si todo empezó en aquella primera cirugía y la verdad es que cada vez que lo pienso me genera muchísima emoción mala, digamos. Me da mucha bronca, angustia, impotencia. Pero bueno, no la puedo cambiar el tiempo. Siento que tengo que contarles cómo estoy porque me hace bien. Siempre tuve conexión con el público. Y tal vez este mensaje pueda inspirar o ayudar a otra gente.
Yo, como cuento en mi vida cotidiana, no es lo que yo deseo. Yo era un tipo muy activo que le gustaba mucho hacer deporte, no solo jugar al tenis y de repente me invitan a jugar al fútbol y soy el que lleva el mate y se sienta afuera o van a jugar al pádel y hago los videitos y para mí es terrible. Además, desde lo deportivo me quitaron la ilusión de hacer lo que siempre me gustó hacer, que era jugar al tenis. Y no sé, es muy difícil ya. Tener que caretear todo 24 horas es muy complicado. Y yo hay veces que no tengo más ganas y no soy indestructible y soy como cualquier persona que tiene cosas buenas y cosas malas, pero tengo ese plus de que muchas veces tengo que poner buena cara en determinadas situaciones y a veces no tengo más energía. A mí me consume mucho lo de la pierna, me consume anímicamente todo, porque no solo estoy en esa búsqueda de mejorar, sino que además padezco el día a día. Yo me levanto y tomo entre seis y ocho pastillas, entre un protector gástrico, un antiinflamatorio, un analgésico o una para la inflamación, uno para la ansiedad. ¿Viste? ‘Bueno, baja de peso’. Pero, pará…. si la medicación me hace subir de peso. ‘No. Bueno, ahora no comas azúcar y no comas harinas’. ¿Pero qué tiene que ver eso con mi rodilla? Si yo pesaba 95 kilos y me dolía para subir la escalera.
Y todas esas cosas que te enredan los médicos y gente que se te mete y te dice ‘No, vení que tengo la máquina’. Sí. Y lo he probado, eh? Una cosa son las piedras que pueden aparecer en el camino, como las lesiones, que para un atleta es lo más complicado. Pero otra cosa ya es el dolor, el dolor emocional, no. Y yo me sentía muy poderoso y muy fuerte en afrontar esas piedras que me aparecían y que siempre le ganaba dentro de lo lógico, no. Era fuerte, pero al final del día me doy cuenta que no sé si lo soy tanto, porque con la rodilla siento que me ganó y me operé ocho veces. Con médicos por todo el mundo gastando fortuna.. En cada momento que me ponían la anestesia sentía que salía bien operado y que no me iba a doler más. Y digo ‘guau, voy a estar dando la vuelta al dique en Tandil sin dolor’ y al cabo de dos o tres meses era llamar al médico y decirle esto no funcionó. Estoy igual que siempre.
Yo te contaba, recién me metieron una aguja de, no sé, 30 o 40 centímetros en el medio del fémur, buscando bloquearme nervios sin anestesia, porque el doctor tenía que saber si me había hecho un buen bloqueo o no de acuerdo a lo que yo sentía. Entonces no me podía anestesiar. Y yo gritando, saltando las camillas, sufriendo ese dolor para que me diga ‘dale, probá que está funcionado’. Y yo hacía ‘tac, me duele’. Bueno, y así uno atrás de otro. O te insinúan que el problema es psicológico. No, no puede ser. No sé por qué estoy metido en esto. Y a veces no lo soporto más. Es terrible. Y no sé cuándo va a terminar porque tengo otra, otra gran pelea con médicos, que es ‘ponete una prótesis y deja de joder’. Y yo muchas veces digo ‘Bueno, dale. ¿Qué me garantiza la prótesis? No, vas a tener calidad de vida’. Bueno, perfecto. Es lo que yo busco. Yo ya no busco más correr o jugar al tenis o jugar un partido con mis amigos. Pero después viene el otro y dice ‘No, no le hagas caso porque sos muy joven para la prótesis’. Espero hasta los 50 y le digo ‘pero flaco, yo de los 31 que no corro, no subo una escalera, no puedo patear una pelota. No jugué nunca más al tenis. ¿Qué edad tenés? 15 años más de mi vida así para que a los 50, ver si me ponen la prótesis para vivir más o menos bien a los 60. Entonces ahora me meto en esa discusión. Y también es terrible porque en definitiva, bueno, ‘estos son los escenarios, definilo vos’. Yo tengo que tomar esa decisión. Si el médico sos vos y el que me hice hace tiempo atrás, tenés esta lesión, hace esto y estaba tan convencido. Eras vos. Porque ahora tengo que definirlo yo. Y bueno, estoy metido en esa y ojalá algún día se acabe porque quiero vivir sin dolor.
Me puse de nuevo con la dieta. Vengo bajando de peso, me puse a entrenar, quiero llegar lo mejor posible, lo más en forma posible. ¿Eh, Pero bueno, nada es un evento, es un show para decir adiós, ¿viste? Ya no hay más vuelta atrás. Y creo que el toque final se lo da Djokovic, que fue muy generoso en aceptarlo y en poder venir. Entonces, para mí, más allá de ese momento personal mío, quiero que junto a la gente le demos mucho amor a él, que él se lleve el mejor recuerdo de Argentina y de sus fans argentinos. Y bueno, si al menos por una, dos o tres horitas puedo tener un poco de paz en mi pierna y disfrutar algo dentro de una cancha de tenis por última vez, sería muy bonito y poder devolverles desde adentro y junto a Novak un lindo momento a tanto amor y cariño y que se lleven un buen recuerdo de esa noche.
JC