El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sufrió una dura derrota en las elecciones legislativas de medio término y perdió el control de las dos cámaras del Congreso. Los demócratas consiguieron las bancas necesarias para quedarse con la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, en una votación que modificará el escenario político de Washington durante los últimos dos años de su mandato.
Pasada la medianoche en la costa este estadounidense, los demócratas ya habían asegurado al menos 54 bancas en el Senado, por encima de las 51 necesarias para alcanzar la mayoría. En la Cámara de Representantes, en tanto, habían conseguido 228 escaños, diez más que los 218 requeridos para controlar el cuerpo. El recuento continuaba en algunos estados, por lo que la composición definitiva del Congreso todavía podía modificarse.
El resultado marca un cambio en el equilibrio de poder en Washington. Hasta ahora, el Partido Republicano tenía mayoría en ambas cámaras y había facilitado la aprobación de iniciativas impulsadas por Trump. Con el nuevo escenario, el mandatario deberá negociar con una oposición que tendrá capacidad para bloquear proyectos legislativos, condicionar el presupuesto y ejercer un mayor control sobre las decisiones de su administración.