El sector industrial atraviesa una de sus etapas más críticas en materia laboral desde la llegada de Javier Milei al gobierno. Según datos del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), desde diciembre de 2023 se perdieron 79.672 puestos de trabajo registrados, en un contexto de fuerte retracción de la actividad y cierre de fábricas.
La situación se agravó en el inicio de 2026. De acuerdo al relevamiento, el 97% de los empleos eliminados en enero corresponden a la industria manufacturera, lo que expone la centralidad del sector en la destrucción de puestos de trabajo formales y la profundidad de la crisis productiva.
Desde Industriales Pymes Argentinos, su presidente Daniel Rosato advirtió que la economía local atraviesa un proceso de “primarización”. Se trata de una reconfiguración hacia actividades extractivas y primarias —como el agro, la minería y la energía— en detrimento de la industria manufacturera.
Según Rosato, esta dinámica se alinea con el rumbo del plan económico oficial y ya tiene efectos concretos: la industria concentra casi la totalidad de la pérdida de empleo registrado, con miles de establecimientos cerrados y una caída sostenida de los niveles de producción.
El fenómeno enciende alertas en el entramado pyme, que advierte sobre el impacto a mediano plazo en la estructura productiva, el empleo y la generación de valor agregado, en un escenario donde el sector industrial pierde peso frente a actividades de menor complejidad económica.