En medio de la presión sobre los precios de los combustibles, el Gobierno resolvió habilitar un aumento en el porcentaje de bioetanol que se mezcla con las naftas. La decisión apunta a contener el impacto local de la suba internacional del petróleo, en un contexto marcado por el conflicto en Medio Oriente, que ya se trasladó a los surtidores con incrementos cercanos al 15%.
La medida autoriza a elevar el corte de bioetanol hasta el 15%, por encima del 12% que rige actualmente como obligatorio. Con esta flexibilización, el Ejecutivo busca reducir el costo final del combustible mediante una mayor incorporación de biocombustibles, cuyo precio relativo resulta más competitivo frente a las naftas puras.
Sin embargo, especialistas del sector advierten que una mayor proporción de bioetanol también puede tener efectos sobre el rendimiento. Según explican, este tipo de combustibles tiende a ofrecer una menor eficiencia energética, lo que podría traducirse en un mayor consumo por kilómetro recorrido en algunos vehículos.
El cambio en el esquema de mezcla se da en un momento de alta sensibilidad en el mercado energético local, con aumentos que impactan de lleno en la inflación. Por eso, el Gobierno apuesta a ganar margen con herramientas regulatorias que le permitan desacoplar, al menos parcialmente, los precios internos de las tensiones internacionales.