Una versión difundida por la agencia Reuters encendió alarmas diplomáticas: el expresidente estadounidense El El El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría evaluando retirar el histórico respaldo de Washington a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas. La medida, según la publicación, sería una represalia frente a la falta de apoyo del Reino Unido a recientes operaciones militares contra Irán.
La información se basa en un supuesto correo interno del Pentágono que habría sido filtrado y al que accedió Reuters. Allí se desliza la posibilidad de revisar la tradicional posición estadounidense respecto del diferendo por las islas del Atlántico Sur, en un contexto de creciente fricción entre aliados históricos.
Desde Reino Unido no tardaron en responder. Un portavoz del gobierno británico ratificó la soberanía sobre las Islas Malvinas y la calificó como “histórica e inalterable”.
Además, subrayó que los habitantes del archipiélago “han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar”, en referencia al referéndum realizado en 2013.
El posible giro en la postura de Estados Unidos introduce incertidumbre en un tema de alta sensibilidad para la Argentina, que reclama la soberanía de las islas y considera la cuestión como una política de Estado.
Hasta ahora, Washington ha mantenido un respaldo implícito a Londres, especialmente consolidado tras la Guerra de las Malvinas de 1982.
Más allá de que no existe confirmación oficial por parte de la administración estadounidense, la filtración sugiere que el conflicto en Medio Oriente podría reconfigurar alianzas y posiciones en otros escenarios geopolíticos. En ese marco, el vínculo entre Estados Unidos y el Reino Unido —tradicionalmente sólido— atraviesa un momento de tensión que podría tener derivaciones inesperadas en la disputa por Malvinas.