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Dolores

Empezó el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa

El juicio a los ocho rugbiers acusados comenzó este lunes a partir de las 9 horas en el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Dolores.
Por  Redacción

El juicio a los ocho rugbiers acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa comenzó este lunes a partir de las 9 horas en el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Dolores. Los acusados por el asesinato son: de Máximo Thomsen, de 23 años; Enzo Comelli, de 22; Matías Benicelli, que tiene 23; Blas Cinalli, de 21 años; Ayrton Viollaz, de 23, y Luciano (21), Ciro (22) y Lucas Pertossi, de 23 años.

Los rugbiers dejaron el domingo la cárcel de Melchor Romero, en las afueras de La Plata, y fueron trasladados a Dolores. Están imputados por “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”.

La fiscalía acusó a los ocho imputados de ponerse "de acuerdo para darle muerte" al joven. Por parte de la defensa de los padres del joven de 18 asesinado reclamó una pena de prisión perpetua para los atacantes.

En tanto, el tribunal rechazó dos planteos de nulidad realizados por la defensa de los ocho rugbiers. Por lo tanto, el juicio continuará y no será suspendido.

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En la primera audiencia se espera que los fiscales Juan Manuel Dávila y Gustavo García presenten ante los jueces María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lázzari los lineamientos de su acusación contra los ocho jóvenes.

Luego continuarán en ese sentido los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola que representan representación de los padres de la víctima en calidad de particular damnificado. A continuación, será el turno de la defensa particular de los imputados, encabezada por Hugo Tomei.

Los dos testimonios de la primera jornada serán los de Graciela Sosa Osorio y Silvino Báez, padres de Fernando, quien tenía 18 años cuando fue asesinado a golpes en enero de 2020 a la salida del boliche Le Brique en la localidad balnearia bonaerense de Villa Gesell.

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Según la acusación, los ocho imputados "acordaron darle muerte" a Báez Sosa y "previamente, distribuyeron funcionalmente sus roles”. El momento del asesinato quedó registrado por cámaras de seguridad y de teléfonos celulares de testigos. Eso permitió que los rugbiers fueran identificados y detenidos horas más tarde en la casa que alquilaban.

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