La crisis golpea de lleno a la industria alimenticia y suma nuevos despidos en empresas de peso. En Mendoza, Unilever puso fin a más de seis décadas de producción de alimentos deshidratados en su planta de Guaymallén y desvinculó a unos 60 trabajadores. Al mismo tiempo, una de las principales empresas avícolas del país comenzó a concretar despidos que ya alcanzarían a 250 empleados, según un relevamiento sindical.
La decisión de Unilever representa el cierre de una etapa para una fábrica que durante más de 60 años produjo alimentos deshidratados en Mendoza. El impacto no se limita a los trabajadores que quedaron fuera de la compañía: también alcanza a una extensa red de productores de Mendoza y San Juan que durante años abasteció a la multinacional.
La empresa decidió discontinuar la elaboración de estos productos en su planta de Guaymallén, una medida que modificó el esquema productivo que la compañía mantuvo durante décadas en la provincia. Para los trabajadores y los sectores vinculados a la actividad, la decisión genera preocupación por el impacto que puede tener sobre el empleo y la cadena de proveedores.
A la situación de Unilever se suma ahora el conflicto en una de las principales empresas avícolas del país. Desde el lunes comenzaron a concretarse despidos y, de acuerdo con el relevamiento realizado por el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA), ya serían al menos 250 los empleados desvinculados.