El policía de la Bonaerense que el domingo pasado mató a un ladrón, que intentó -junto a un cómplice- robarle la moto, fue indagado esta tarde en el marco de un caso que es investigado por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 8 de Moreno-General Rodríguez. Tras su declaración, el fiscal resolvió la situación del sargento acusado y lo liberó.
Ante el fiscal Gabriel López el agente acusado reconoció haber disparado con su arma reglamentaria para defenderse de un intento de robo. Dijo también que temió por su vida y la de su novia, ya que el fallecido le había apuntado con un arma.
Además, el policía remarcó que no recordaba haberse identificado como tal al momento del hecho y no precisó cuántos disparos realizó, pero sí que dejó de tirar cuando el sospechoso cayó al suelo.
Mientras tanto, López esperaba hacia esta tarde el resultado preliminar al cuerpo del fallecido, identificado como Andrés Aníbal Carbonel (28), quien fuera reconocido en la morgue por un familiar, aunque aún restaba confirmarlo con el cotejo de huellas.
Al momento del hecho, Carbonel tenía en su poder tenía el DNI de un joven de 18, que -como se presumía en la investigación- dijo que el fallecido y otro hombre lo habían asaltado esa misma noche.
El episodio que terminó con la muerte de Carbonel quedó grabado en una cámara de seguridad que estaba instalada en una parada de colectivos. Se produjo en la esquina de las calles Lugones y Payro, de la localidad de La Reja, partido de Moreno, en el oeste del conurbano bonaerense.
En las imágenes puede verse cómo el policía viajaba junto a su novia cuando fueron abordados por dos motochorros, quienes usaban capucha y gorras. Mientras avanzaban por la calle, el delincuente que iba de acompañante en la moto azul le apuntó, aparentemente, con un arma de fuego a la pareja.
El agente, que presta servicio en la localidad de Ituzaingó, a los pocos metros decidió detener su marcha con completa tranquilidad. Esperó a que su pareja se bajara, apagó el vehículo, luego descendió él y le entregó finalmente la moto al ladrón.
De acuerdo con lo que se observa en la filmación, el policía se alejó unos cuantos metros de la moto, mientras que el delincuente trataba de accionar el vehículo robado, convencido de que escaparía con lo que había ido a buscar. Para eso, se guardó el arma y puso las manos sobre el manubrio, dispuesto a irse. Lo que nunca sospechó fue que el hombre al que había asaltado era un policía que también tenía un arma en su poder y muchos menos, lo que pasaría después.
Antes de que huyera, el agente observó que el ladrón estaba de espaldas arriba de su moto, sacó su pistola y le efectuó una serie de disparos para evitar que se llevara la moto. Según trascendió, le dio al menos cuatro tiros. En la filmación se ve que el delincuente jamás se dio cuenta de que detrás suyo había alguien que le apuntaba. Al sentir los balazos, el motochorro salió corriendo, pero cayó muerto unos cuantos metros después, aunque ya fuera del alcance de la lente de la cámara de seguridad. Su cómplice, por su parte, escapó en la misma moto de color azul en la que habían llegado. Su paradero todavía es un misterio.