La crisis habitacional en Argentina suma un nuevo indicador de alarma. Un informe difundido por Inquilinos Agrupadosreveló que el 17,2% de los inquilinos debió mudarse en los últimos meses por no poder afrontar el costo del alquiler, un dato que expone con crudeza el deterioro del acceso a la vivienda.
El relevamiento, realizado entre el 17 y el 20 de marzo sobre 690 casos distribuidos en 20 provincias, muestra que el fenómeno dejó de ser marginal: prácticamente uno de cada cinco inquilinos se vio obligado a abandonar su hogar por motivos económicos. La cifra sintetiza el nivel de presión que ejerce el mercado inmobiliario sobre los ingresos, en un contexto de salarios rezagados frente a la inflación.
El estudio también confirma una tendencia que ya se consolidó como regla. El 70,6% de los encuestados destina más del 40% de su salario al pago del alquiler, muy por encima de los estándares internacionales que consideran crítico superar el 30%. Este desfasaje impacta de lleno en la capacidad de sostener otros gastos básicos, desde alimentos hasta transporte y salud.
En paralelo, el endeudamiento aparece como un recurso cada vez más extendido para sostener la vida cotidiana. El 70,9% de los inquilinos consultados reconoció tener deudas activas, lo que evidencia un esquema económico en el que el crédito —formal o informal— funciona como mecanismo de supervivencia.
El informe advierte que la combinación de alquileres en alza, ingresos deteriorados y escaso acceso al crédito hipotecario configura un escenario de creciente inestabilidad habitacional. En ese marco, las mudanzas forzadas, la sobreocupación y la informalidad en los contratos se vuelven estrategias recurrentes para miles de hogares.
Con estos datos, la problemática de los alquileres vuelve a instalarse en el centro del debate público, en un contexto en el que las políticas de regulación y acceso a la vivienda atraviesan un fuerte replanteo a nivel nacional. Mientras tanto, para una porción cada vez mayor de la población, sostener un techo se transforma en un desafío cotidiano.