Como ocurre cada 7 de agosto, miles de fieles se congregaron desde la madrugada en el santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, para rendir homenaje al patrono del pan y del trabajo. La celebración religiosa volvió a combinarse con una masiva movilización social que este año conmemora el décimo aniversario de la primera peregrinación bajo la consigna "paz, pan, tierra, techo y trabajo".
La marcha, que comenzó a organizarse tras la bendición de los elementos de trabajo, es encabezada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos centrales sindicales, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma. Las columnas recorrerán la avenida Rivadavia hasta Plaza de Mayo, donde está prevista la lectura de un documento conjunto frente a la Casa Rosada.
La jornada comenzó a las 8 con la tradicional ceremonia presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien impartió la bendición de las herramientas y elementos de trabajo que los fieles acercaron al santuario como símbolo de sus actividades y oficios.
Mientras tanto, miles de personas continuaban ingresando al templo de Liniers para agradecer al santo o pedir por empleo y mejores condiciones de vida, una tradición que se repite cada año y que adquiere una especial relevancia en un contexto de dificultades económicas.