La planta desalinizadora, que llegaría desde la ciudad estadounidense de Houston, y aportaría una solución a los altos niveles de salinidad en el agua, se demorará 4 semanas más ya que no entra en ninguno de los aviones que tiene disponibles el gobierno de Uruguay, es por eso que tomaron la decisión de traerla en barco, haciendo su espera aún más larga.
La historia con la planta desalinizadora, gestionada por la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) se vuelve a cada momento más insólita y su espera cada vez más larga. Según el presidente de la Administración Nacional de las Obras Sanitarias del Estado (OSE), Raúl Montero, la máquina no entraba en ninguno de los aviones disponibles que tenía el gobierno.
"Está montada sobre un contenedor con medidas que hacían imposible que se pudiera traer en los aviones a los cuales teníamos acceso. La planta se está cargando en barco y va a demorar unas cuatro semanas en llegar", explicó Montero.
Por otro lado, agregó que tienen planeado plantarla en lugares específicos y estratégicos, es decir, cerca de hospitales, escuelas o zonas donde haya una logística fácil “en cuanto a la carga de camiones cisterna para que pudieran abastecer alguna zona estratégica".
Una cuestión de centímetros
Hace un poco más de veinte días, secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, confirmó la mala noticia de que la planta desalinizadora, que proveería soluciones inmediatas a la falta de agua potable en el área metropolitana llegaría más tarde debido a que no entraba en el avión Hércules por 15 centímetros.
Según el secretario de Presidencia, las primeras medidas enviadas por la empresa apuntaban a que la maquinaría entraría en el avión. Sin embargo, la compañía ajustó las medidas, provocando que el Hércules le quede chico. Ante esto, Delgado había asegurado que la máquina estaría en el país “en pocas semanas”.
Las claves de la planta desalinizadora
Esta máquina ayudaría a paliar la escasez de agua mejorando la calidad del agua potable actual – que se encuentra afectada por la falta de reservas y que se solucionó con el aumento de la salinidad – quitando excesos de cloruro y sodio.
La planta tiene una capacidad de 150.000 litros, lo que abastecería a 150.000 personas, y podría ser útil para brindar agua a hospitales y sanatorios, con camiones que trasladen el fluis a distintitos puntos del país que lo necesiten. La idea de adquirir esta maquinaria fue de la Universidad Tecnológica (UTEC) que brindará la capacitación y asesoramiento de la maquinaria.
La idea inicial es probar una sola planta para ver cómo funciona y si verdaderamente son útiles para la situación que está viviendo Uruguay. Para eso, incluso se está evaluando la posibilidad de alquilarlas y, si funcionan, adquirir más de una planta.