El CEO de World Trade Center Free Zone, Ignacio Del, consideró que las condiciones, las historias y la actitud de Uruguay son los tres grandes bloques o pilares sobre los que el país construye su estrategia exitosa de atraer empresas innovadoras e internacionales; y señaló los problemas que hay que enfrentar para aprovechar el gran potencial económico que esto significa: la deserción escolar y la reconversión laboral.
Durante la primera edición del del Forbes CEO Summit Uruguay, el directivo de WTC Free Zone —que no solo atrae empresas a Montevideo sino que, con la apertura de la nueva zona franca, también capta para Punta del Este— señaló que Uruguay ha desarrollado grandes fortalezas que se deben apalancar y mantener.
El primer pilar son las condiciones que tiene el país. Por un lado, en relación con las políticas y leyes que hacen que Uruguay se posicione bien a nivel mundial. En este sentido, Del destacó la ley de zonas francas y la ley de promoción de inversiones, que generan los incentivos para que las compañías decidan instalarse y operar en el territorio. Por otro lado, en cuanto a la buena calidad de vida y la estabilidad política y social.
El segundo punto fundamental para atraer empresas son las historias: “Poder contar que el CEO de Mercado Libre vive y tiene sus oficinas aquí, al igual que los fundadores de Globant; o que dLocal comenzó aquí muy chiquitito y pasaron a tocar la campana hace un año”, ejemplificó Del.
Pero también destacó historias que quizás no son tan famosas de compañías que terminan ganando concursos internacionales y generando productos y servicios para el mundo. “Todas esas historias nos cargan de valor y de poder, y las contamos en primera persona”, consideró el CEO.
Como punto final, Del destacó la actitud, tanto en lo que tiene que ver con lograr resultados, como en lo relacionada a “ir un poco más allá, de desafiar el status quo y traer cada vez más oportunidades”. Sobre esto, el empresario señaló que “el uruguayo no pregunta '¿qué tengo que hacer?', pregunta '¿por qué?'”, y que es este posicionamiento el que aparece como un diferencial atractivo para las empresas extranjeras, en tanto en Uruguay se genera excelencia.
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Ignacio Del considera que las condiciones, las historias y la actitud uruguayas son fundamentales para que las empresas extranjeras inviertan en el país.
Las dificultades que quedan por afrontar
Para Ignacio Del, los desafíos de Uruguay para lograr maximizar las oportunidades que vienen de la mano con las empresas e inversores que deciden instalarse en el país son disminuir la deserción escolar y lograr la reconversión laboral.
En primer lugar, el ejecutivo señaló que hoy en día el 50% de los estudiantes no termina la educación secundaria debido a que no ven un futuro que amerite el esfuerzo de continuar con la educación. En contrapartida, Del afirmó que hay empresas que se van del país porque no encuentran el talento local que necesitan para llevar a cabo sus operaciones. En este sentido, el desafío es lograr que los chicos continúen su educación haciéndoles ver las oportunidades que existen hoy en día en el sector tecnológico.
En segundo lugar —y relacionado en cierta forma al punto anterior— la reconversión laboral es algo que Uruguay todavía no ha logrado encauzar, con 3.000 puestos de trabajo vacantes en el rubro informático y una expectativa para 2050 de 30 adultos mayores por cada 10 menores de 15 años.
“Las iniciativas para la reconversión no son suficientes”, consideró Del, y señaló que la única alternativa es la colaboración pública y privada —e, incluso, entre compañías más allá de la competencia entre ellas— en función de políticas y programas que fomenten el cambio de paradigma laboral necesario.