El acceso a la vivienda propia es un gran problema, difícil de solucionar. El alquiler se impone como opción de residencia.
El acceso a la vivienda propia es un gran problema, difícil de solucionar. El alquiler se impone como opción de residencia.
El parque de viviendas destinadas al alquiler es cada vez mayor. Casi la totalidad de las nuevas construcciones se piensan para inversores, quienes vuelcan el inmueble al arrendamiento, debido a que la mayoría de los jóvenes prefieren alquilar.
Muchas personas que antes sólo contemplaban la opción de comprar una propiedad, ahora se plantean vivir de alquiler. Incluso muchos jóvenes comprarán un inmueble para alquilarlo, pero prefieren vivir en un inmueble arrendado. Esto ocurre tanto en Europa, como en Latinoamérica.
El inversor y el inquilino tienen intereses comunes: la propiedad debe estar bien ubicada, de preferencia ser una vivienda nueva, con espacios verdes y amenities, próxima a avenidas y bajos gastos comunes. Y contratos de arrendamientos a largo plazo.
El propietario debe preocuparse por su inmueble, para atraer, retener y apoyar a su inquilino.
Se necesitan uno al otro. Y que cada uno cumpla con sus derechos y obligaciones. La mejor convivencia y comunicación será la tranquilidad para mantener la confianza.
El inquilino quiere un lugar para vivir y lo toma como definitivo. No sabe cuánto tiempo va a estar, tiene claro lo que quiere, y lo que desea es comodidad. Será su hogar, lo va a decorar y armar a su gusto, y a disfrutar mientras dure su permanencia.
La pandemia cambió dónde y cómo las personas usan los espacios propios y comunes.
El alquiler se consolida como una forma de vida más libre y sin ataduras. Los jóvenes están más dispuestos a alquilar antes que a comprar. Prefieren arrendar en lugar de ser propietarios. El alquiler es una opción en auge que no va a parar de crecer y que tiene grandes ventajas para el inquilino y también para los propietarios.
* Gonzalo Martínez Vargas es CEO de Moebius Consultora Inmobiliaria.