El presidente Luis Lacalle Pou ya está en tierras uruguayas tras su viaje a Estados Unidos que, sorpresivamente, terminó incluyendo un encuentro con el mandatario de ese país, Joe Biden. Para el Poder Ejecutivo, la gira diplomática “posiciona a nivel internacional” a Uruguay.
Según la comunicación presidencial oficial, el encuentro —que se gestó en pocas horas y tras la excusa del viaje a Nueva York por parte de Lacalle Pou para recibir un premio de la Americas Society— “constituye un mojón en aras de un objetivo primordial del gobierno: mejorar la inserción internacional del país”.
Esto se da en un momento en que Uruguay busca nuevos aliados en el escenario internacional mientras su gran apuesta comercial, China, enfrió las negociaciones por la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) y supeditó los posibles nuevos avances a un acuerdo conjunto con el Mercosur.
Otro traspié podría llegar a ser el TLC con Turquía, cuya embajada recientemente expresó su malestar por un proyecto de ley local que pretende penalizar a quienes nieguen el genocidio armenio —el cual el gobierno turco, más de 100 años después, continúa sin reconocer.
En este contexto, el encuentro con Biden constituye una nueva oportunidad para el Poder Ejecutivo de seguir impulsando su política —y el discurso consecuente— aperturista, de cara a un momento político muy importante como lo son las elecciones presidenciales. Sobre todo, en tanto ambos mandatarios exploraron "formas de expandir la relación económica", con la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas (APEP) —el espacio para el desarrollo americano del actual mandatario estadounidense— como protagonista para canalizar más comercio e inversión hacia Uruguay.
La reunión casi improvisada que se transformó en “una oportunidad histórica”
Al respecto de las posibilidades que se abren para Uruguay a partir de la conversación entre Lacalle Pou y Biden, el director del Máster en Integración y Comercio Internacional de la Universidad de Montevideo, Jorge Fernández Reyes, explicó a Radio Carve que “este es un evento con un contenido político muy importante y que puede tener consecuencias en el ámbito comercial”.
Para el especialista, el encuentro tiene una gran impronta política “en función de una presencia o protagonismo de Uruguay en América del Sur que Estados Unidos está mirando como una especie de luz desde los aspectos democráticos y republicanos del país”. Esto, a su vez, permite “entreabrir una puerta para poder conversar sobre temas comerciales”; entre ellos, la exoneración arancelaria a determinados productos que Uruguay exporta al país norteamericano, pero también la posibilidad de tener otro acceso preferente a ese mercado con mayor cantidad de productos que hoy tienen una cuota de colocación o, también, de otros “productos que hoy no están participando por distintas razones”.
“Es una oportunidad histórica que tiene un fundamento político que nos permitió plantear temas comerciales”, sostuvo Fernández Reyes.
Sin embargo, también consideró que “la posibilidad de un tratado de libre comercio con Estados Unidos hay que descartarla, es más una utopía que otra cosa por la situación de Estados Unidos y por cuál ha sido su postura en los TLC”. Asimismo, recordó el Acuerdo Marco sobre Comercio e Inversiones (TIFA, por su sigla en inglés) firmado durante la última visita del expresidente George Bush (hijo) al país: “fue una alternativa que se encontró desde el punto de vista de una relación comercial bilateral muy estrecha”, explicó el director del del Máster en Integración y Comercio Internacional. “Esto es algo algo nuevo, algo distinto: una relación comercial bilateral totalmente distinta a lo que habíamos visto con anterioridad. Acá tenemos una expectativa cierta, tenemos un fundamento político detrás, un respaldo del presidente, y ahora va a haber que aprovechar esa oportunidad”, concluyó.