sábado 28 de marzo, 2026
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Análisis

La masa salarial vuelve a niveles prepandemia

El desafío es sostener el empleo ante la pérdida de competitividad.

Por  Nicolás Lussich

Han sido años no aptos para cardíacos en el derrotero económico del Uruguay. Luego de un ciclo de expansión histórico entre 2006 y 2014, la caída en el precio internacional de los productos de exportación llevó a un periodo de crecimiento muy modesto hasta 2019. Allí sobrevino el cambio de gobierno y la pandemia, y se superpusieron la agenda política con la sanitaria.

El virus golpeó la economía por la drástica reducción de la movilidad, y el gobierno buscó atenuar su impacto, aumentando el déficit fiscal y acordando aumentos salariales acotados, para que el empleo no resultase tan afectado. Aun así, no resignó su propia agenda de mejora estructural de las cuentas fiscales y del empleo, que ya venía bajando antes de la llegada del virus. La resultante fueron años de fuertes variaciones primero a la baja y luego al alza en diversos indicadores.

Ya en 2022 la economía tuvo una fuerte expansión, con mejora en el empleo y –sobre el cierre del año– con el comienzo de la recuperación salarial. Muchos factores excepcionales estuvieron incidiendo en dichas cifras. Por un lado, las grandes obras de UPM 2, que contribuyeron a sostener el empleo en plena pandemia. Si no fuera por ese gran proyecto, los indicadores de empleo hubieran sido aún peores.

A su vez la pandemia demoró la recuperación del turismo y los servicios presenciales, que comenzaron a levantar con mucho rezago. El agro tuvo un ciclo excelente entre 2021 y 2022, con exportaciones récord de carne a altos precios, junto a muy buenas cosechas agrícolas. La sequía interrumpió eso drásticamente y habrá que ver sus consecuencias este año.

Empleo, salario e ingreso

Para despejar lo más posible todos estos factores es de interés hacer comparaciones históricas. A su vez, es bueno tomar los datos mensuales más recientes, para un panorama lo más actualizado posible. Con este objetivo tomamos la tasa de empleo y el índice de salario real en el primer trimestre de cada año desde el 2016 al 2023 (el último dato disponible es marzo). El producto de ambos índices es una aproximación a la evolución de la denominada masa salarial, esto es la estimación del ingreso total de los asalariados.

Tomando los datos del INE y calculando la serie histórica, se observa que la masa salarial en el primer trimestre del año estaría llegando a los niveles prepandemia. En concreto, el dato de 2023 se ubica debajo del dato del 2019 (un año antes de la llegada del virus) y arriba del 2020 (la pandemia comenzó en marzo de ese año).

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Visto de esta forma, el desempeño del mercado de trabajo y del salario real no es malo, pero hay que ser cauteloso y no sacar conclusiones terminantes: el aumento reciente en el salario real es producto del compromiso político de recuperación post pandemia y de la caída de la inflación.

La menor inflación está en línea con la baja en los precios internacionales, pero también es consecuencia de la política monetaria contractiva que - entre otras cosas- ha implicado una fuerte caída del dólar, con el consiguiente deterioro de la competitividad. Los precios en Uruguay, medidos en dólares, subieron más de 20% en 2022.

Este aumento en los precios en dólares coincide con la depreciación cambiaría argentina. A través del dólar informal o dólar blue los uruguayos concurren cada vez con mayor intensidad y frecuencia al país vecino, ya no solo a realizar compras y hacer turismo, si no a consumir servicios de todo tipo. El trasiego de contrabando en frontera no es un fenómeno nuevo y aumenta con las diferencias cambiarias, pero lo actual no tiene antecedentes.

Esto está afectando particularmente a la economía del litoral uruguayo y al comercio, elevando los niveles de desempleo en esa zona. Si esto continúa, parece difícil sostener la dinámica positiva de la masa salarial que describimos al comienzo.

Este desvío de consumo hacia la Argentina está teniendo su costo para el Uruguay, más allá del beneficio obvio para los compatriotas que consumen barato y felices en el país vecino. Y no se vislumbra una solución en el corto plazo.

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