Las ventas de los supermercados en Uruguay aumentaron un 6,6% en el primer semestre, según un informe realizado por la Asociación de Supermercados (ASU); sin embargo, el balance positivo es relativo: mientras que las buenas cifras se explican mayormente por el aumento en el consumo de agua embotellada —consecuencia de la crisis del agua que afectó, mayormente, a la zona metropolitana del país, un efecto coyuntural—, paralelamente se registraron caídas importantes en varios otros rubros.
El consumo en los supermercados aumentó un 6,6% nominal durante el primer semestre del año en relación con igual período del 2022. Si se considera que la inflación de la primera mitad del año fue del 3,76%, la mejora también es en términos reales. Así lo expresa la ASU en un estudio realizado a partir de una canasta de productos relevada por la consultora Nielsen.
Sin embargo, el desempeño de los diferentes rubros tuvo variaciones importantes: mientras que el consumo de alimentos aumentó 1,9% —aumenta en términos nominales pero cae en términos reales— y el de bebidas aumentó un 16,2% —gran impulsor del crecimiento total, que encuentra explicación en la crisis del agua y la sequía histórica en el país—; las ventas en el rubro limpieza bajaron 5,7% y las de cuidado y tocador, otro 10,8%.
La disparidad también se observa a nivel regional: en el “Gran Montevideo” el consumo en supermercados creció un 11,5%, pero en el interior cayó 1,7%.
La diferencia cambiaria con Argentina, el principal problema
Las cifras de ASU a través de las diferentes regiones del país muestran caídas importantes en las ventas en supermercados —con excepción de Maldonado y Rocha que, además de Montevideo, también registraron un balance positivo. Es así que en suroeste —Colonia, San José y Canelones—, la baja es del 0,2%; en el nordeste —Artigas, Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo y Treinta y Tres—, el consumo en supermercados cayó un 5,2%; y en el litoral —Soriano, Río Negro, Paysandú y Salto— el retroceso fue del 6,5%. En el centro —Durazno, Flores, Florida y Lavalleja— las ventas también bajaron.
Según la gremial, la explicación de este panorama negativo, sobre todo en el litoral y en el nordeste, es por los “vecinos muy baratos” en términos relativos, debido a la diferencia cambiaria. En este sentido, el tipo de cambio real con Argentina está más de 50% debajo del promedio histórico, mientras que en el caso de Brasil sucede algo similar, tal y como consigna la consultora Exante.
Una muestra más de esta desigualdad en la frontera que afecta fuertemente a Uruguay es que la facturación en los comercios de las ciudades argentinas más cercanas a la frontera uruguaya la facturación crece a niveles de tres dígitos. En Concordia es 147% mayor, en Colón 128% más y en Gualeguaychú 255% superior. Sin embargo, las unidades vendidas aumentan a un ritmo menor: 18%, 8% y 59% respectivamente.
Para la ASU todos los datos analizados demuestran dos efectos: ingreso de mercadería para consumo familiar e ingreso de mercadería de contrabando que abastece comercios legalmente establecidos.
Por ello reclaman que “se cumplan todas las reglamentaciones aduaneras, tributarias, comerciales, sanitarias, bromatológicas, tanto nacionales, como departamentales”.