Esta es la segunda visita del ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, a la República Popular China y tiene el objetivo de avanzar con el Tratado de Libre Comercio (TLC) que tiene frenadas sus negociaciones hace nueve meses.
Esta es la segunda visita del ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, a la República Popular China y tiene el objetivo de avanzar con el Tratado de Libre Comercio (TLC) que tiene frenadas sus negociaciones hace nueve meses.
Este lunes el Ministro Bustillo mantuvo una audiencia con el Presidente de la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero (AAPCHE), Embajador Lin Songtian. En la reunión, se felicitaron por “el excelente estado de los vínculos bilaterales” y coincidieron en la necesidad de continuar “transformando la confianza mutua existente en nuevos instrumentos y beneficios tangibles para ambos pueblos”.
Luego, el canciller uruguayo participó de una recepción de la Embajada de la República en Beijing y AAPCHE en conmemoración del 35 aniversario de la relaciones diplomáticas entre Uruguay y China. El canciller celebró los logros alcanzados en estos 35 años y se comprometió a “seguir trabajando en el fortalecimiento de los intercambios bilaterales”.
Bustillo se reunirá a las 22hs – horario uruguayo – con el canciller chino, Wang Yi, y, posteriormente, a la 1:30 am, con el representante comercial de China del Ministerio de Comercio (MofCom).
Antes de partir para China, el ministro Bustillo dio una conferencia de prensa en el aeropuerto donde remarcó que “puede haber una buena visita” y que buscaba entregar “el testigo lo más cerca de la meta”.
Por otro lado, expresó la importancia de la posibilidad de que el presidente de Brasil, Lula da Silva, llegue al país asiático. "Quizás sea un elemento más que ayude a una mejor inserción internacional", expresó Bustillo.
Las demoras para seguir con las negociaciones del TLC no fueron casuales, y coincidieron con los tiempos electorales en Brasil y la posibilidad del cambio de gobierno de signo político que, finalmente, sucedió. El regreso de Lula da Silva a la presidencia significaba la reapertura de la alianza clave entre ambas potencias —miembros del BRICS— y, por lo tanto, de nuevas líneas de negociación a nivel regional.
El escenario cambió y, así, Brasil comenzó a jugar un rol de mayor peso en el TLC uruguayo. Así lo entendió también Lacalle Pou, que moderó su actitud frente a los socios regionales y se acercó al mandatario brasileño como una posible vía de acceso a una China fría y cada vez más lejana en términos de comercio bilateral.