Los presidentes de Brasil y Argentina, Lula Da Silva y Alberto Fernández, mantuvieron este lunes una reunión bilateral en la capital del vecino país. Así lo informó el canciller Santiago Cafiero que se encuentra también en Brasil.
Los presidentes de Brasil y Argentina, Lula Da Silva y Alberto Fernández, mantuvieron este lunes una reunión bilateral en la capital del vecino país. Así lo informó el canciller Santiago Cafiero que se encuentra también en Brasil.
Durante el discurso de asunción del presidente brasileño, anunció una serie de decretos para detener desde el inicio de su gestión las políticas públicas del ex mandatario Jair Bolsonaro.
Entre los cuales se encuentran la suspensión de la flexibilización para la adquisición de armas y el retiro del programa de privatizaciones de la petrolera Petrobras, la de logística Correios y la Empresa Brasileña de Comunicación (EBC).
Lula asumió por tercera vez la presidencia de Brasil y se comprometió a "gobernar para los 215 millones" de brasileños al hablar desde el Palacio del Planalto.
Mientras tanto Bolsonaro abandonó el país el viernes, rumbo a Estados Unidos, para no entregarle en persona los atributos del mando.
El mandatario brasileño también firmó la reglamentación para pagar 120 dólares del plan social Bolsa Familia con adicional de 30 dólares por hijo a cada trabajador sin ingresos registrados.
Por su parte, Alberto Fernández asistió al Palacio de Planalto para la ceremonia del cambio de mando y aseguró que, con la llegada de Lula, será “mucho más fácil hablar de la integración”.
“Es integrador, cree en la Patria Grande, cree que Brasil es parte de esa patria latinoamericana, sudamericana”, declaró el mandatario argentino.
Luego de la ceremonia de investidura, participó del saludo oficial por parte del mandatario ya en funciones a los Jefes y Vicejefes de Estado y de Gobierno, a los Ministros de Relaciones Exteriores y Secretarios Generales de Organismos Internacionales presentes.
Da Silva celebró que “la pesadilla” que significó el gobierno de Bolsonaro “llegó al fin por el voto popular en las elecciones más importantes” desde el regreso del país a la democracia.
“Es la hora de bajar el precio de los alimentos, de invertir en salud, educación, ciencia y cultura; llegó la hora de traer inversiones y reindustrializar a Brasil, de romper con el aislamiento internacional. No es hora del resentimiento estéril, sino de volver a sonreír”, dijo en el Palacio del Planalto.