Por
Gonzalo Martínez Vargas
Los edificios inteligentes nacen en la propia concepción del diseño arquitectónico y constructivo. Desde el diseño y planificación arquitectónica, se analizan y determinan qué sistemas se integrarán: los distintos dispositivos de domótica, el sistema de optimización energética y los sistemas de seguridad.
El objetivo de los edificios inteligentes es autogestionarse, aprender, anticiparse y adaptarse por sí mismos, sin necesidad de la intervención o reconocimiento de sus usuarios. La temperatura ambiente, la iluminación, las sombras, la energía y la utilización del agua se pueden ajustar fácil y automáticamente en función de sensores y monitores.
Los edificios inteligentes funcionan mediante la instalación de sensores en los sistemas principales de un edificio, como la electricidad, la iluminación, la seguridad, los contadores de agua, la calefacción y la refrigeración, las alarmas y los sistemas de seguridad. Estos sensores interactivos, cuando se conectan a una red, permiten al administrador del edificio supervisar y controlar el entorno a través de ellos, actuando como ojos y oídos. Se rigen por un software que permite a un operador controlar la situación en tiempo real, también a distancia, así como automatizar muchos de estos procesos. Y ser capaz de tomar decisiones más acertadas para mejorar aún más la habitabilidad y la eficiencia del edificio.
El concepto Smart Building es aplicable a diferentes edificaciones: fábricas, hoteles, museos, centros de oficinas, hospitales, centros comerciales, etc. Estas construcciones se caracterizan por poseer unas instalaciones y sistemas que permiten una gestión integrada de las funcionalidades del edificio, destacando el ahorro energético.
¿Qué necesita un edificio para convertirse en Smart Building?
Dispositivos y Sensores: Los edificios inteligentes necesitan dispositivos que sean capaces de relacionarse entre sí a través de internet, interconectados en tiempo real mediante una plataforma habilitadora.
Inteligencia Artificial: La inteligencia artificial hace posible que las máquinas aprendan de la experiencia y se ajusten a entornos cambiantes, lo que hace posible que un edificio evolucione mejorando su eficiencia en base al reconocimiento de patrones de los datos recogidos y aplicando algoritmos optimizados.
Plataforma de Gestión: Los datos recogidos desde los diferentes elementos y sensores del edificio son procesados y gestionados de manera automatizada, a través de una plataforma de gestión integral, permitiendo combinar datos de los sensores, bases de datos o sistemas de información externos y procesarlos tanto en tiempo real como en histórico.
¿Qué sistemas controlan los edificios inteligentes?
La tecnología que utiliza un edificio inteligente funciona a través de soluciones inteligentes, que es la capacidad para automatizar y digitalizar inmuebles que no corresponden a viviendas privadas.
Estos sistemas gestionan: climatización, iluminación, seguridad, accesos, prevención de incendios, suministros de luz y agua y gestión de residuos, entre otros.
Incluyendo sistemas modernos de control y técnicas de automatización, los edificios inteligentes pueden producir ahorros de energía; promover la sostenibilidad y proteger el medio ambiente; mejorar la salud y seguridad de sus ocupantes; mejorar la calidad de vida de quienes coexisten con el edificio.
Materiales inteligentes de construcción
En un edificio inteligente también cabe pensar en los materiales con los cuales está construido. Éstos deben de ser materiales que respeten el medio ambiente y reciclables.
Los edificios verdes, los cuales no solo incluyen los sistemas automatizados integrados, sino que también están diseñados para reducir el impacto negativo en la salud humana y en el entorno donde están construidos.
Domótica
La domótica, es la automatización y el control aplicados a las viviendas particulares. Una casa inteligente permite una serie de ventajas, en seguridad y confort:
- Elegir, a través de un solo interruptor, la iluminación más indicada para cada habitación, intensidad o duración.
- Ajustar de forma individual la temperatura de cada espacio.
- Programar los aparatos para que funcionen a las horas en las que la electricidad es más barata.
- Recoger toldos o cerrar puertas y ventanas en función de las condiciones climatológicas.
- Cortar automáticamente el suministro de agua o gas cuando se detecte un escape.
- Avisar de forma automática a todos los teléfonos programados si se produce alguna incidencia.
- A través de una llamada telefónica podremos poner en marcha los electrodomésticos, la calefacción o ajustar la iluminación del hogar.
Los edificios inteligentes, tienen beneficios concretos, cuantificables en términos monetarios: ahorro de energía, la optimización de la productividad, el mantenimiento predictivo.
Mejor valor del edificio: Un edificio inteligente aumenta su valor de mercado una vez implementa todas las tecnologías inteligentes adecuadas.
* Gonzalo Martínez Vargas – CEO Moebius Consultora Inmobiliaria