La situación fiscal en Uruguay se sigue deteriorando, tal y como se vio con un aumento del déficit en junio y una caída en la recaudación del mismo mes; sin embargo, en el equipo económico del gobierno entienden que es algo coyuntural y que el escenario se irá corrigiendo en los próximos meses.
El aumento al 4% del Producto Bruto Interno (PBI) del déficit fiscal no fue del todo sorpresivo pero, igualmente, no fue bien recibido entre las autoridades del Poder Ejecutivo, que se enfrentan a un momento delicado a nivel de equilibrio fiscal, donde los ingresos menguan cada vez más —sobre todo, a partir de la reforma tributaria que redujo el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social (IASS)— mientras que los egresos, todo lo contrario —de la mano de los gastos extraordinarios producidos por la sequía y la crisis del agua, mayormente.
Con este escenario enfrente —y a punto de entrar en un año electoral que promete ser intenso—, las autoridades económicas atribuyen el deterioro que ya lleva varios meses de profundización al impacto en la actividad económica por la peor sequía del último siglo, por un lado; y, por el otro, por la diferencia cambiaria con Argentina, que desvía el consumo hacia el país vecino y, con ello, supone una menor recaudación en el país, tal y como informó el semanario Búsqueda.
En este sentido, y considerando que ambos factores son coyunturales, en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) confían en que la situación fiscal vaya mejorando en los próximos meses. La apuesta está en que los efectos de la sequía se vayan disipando a la vez que se normalicen los parámetros hídricos, al igual que el impacto en los números fiscales de ciertos gastos de inversión que fueron adelantados. Con esto en el panorama, consideran que es posible cerrar el año con un déficit similar al del 2022, que finalizó con un 3,4% del PBI.
Las voces en contra
Al optimismo del gobierno se le oponen diferentes voces críticas, que cuestionan el rumbo fiscal del gobierno. Según el exsubsecretario de Economía y actual coordinador de inversiones de la Intendencia de Montevideo, Pablo Ferreri, la política actual de la gestión de Luis Lacalle Pou —y de Azucena Arbeleche al mando del MEF— “es una política económica centrada en los fiscal donde tampoco hay buenos resultados”.
Las advertencias también llegan desde fuera del ámbito político. Entre ellas, destacan las de Florencia Carriquiry, socia de Exante, quien señaló que el gasto público “va a estar creciendo este año”, aunque “va a haber una amortiguación” del deterioro fiscal para el próximo año —mas no su solución definitiva.
También Walter Molano, analista para mercados emergentes del banco de inversión BCP Securities, consideró que “los esfuerzos del gobierno para abordar el déficit a través de medidas fiscales y reformas económicas serán cruciales para garantizar una salud fiscal sostenible en los próximos años”. Una previsión en sintonía con el Consejo Fiscal Asesor, desde donde advierten que el año electoral será una “prueba de madurez” de la gestión.