Este martes se pone en juego el rumbo político de Israel. El resultado electoral podría desencadenar una nueva crisis política y definir la continuidad del proyecto nacionalista, conservador y religioso.
Más de 7 millones de personas están convocadas a las urnas en unos comicios que podrían desencadenar una nueva crisis política y definir la continuidad del rumbo nacionalista, conservador y religioso del país.
Este martes se pone en juego el rumbo político de Israel. El resultado electoral podría desencadenar una nueva crisis política y definir la continuidad del proyecto nacionalista, conservador y religioso.
Es la primera vez que más de 7 millones de personas concurren a las urnas desde el atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la sucesión de conflictos militares en Medio Oriente.
El gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, llega a esta instancia tras completar su mandato en medio de causas judiciales en las que está imputado por fraude, abuso de confianza y soborno.
Los últimos sondeos ubicaban a Yashar, el partido del exmayor de las Fuerzas de Defensa de Israel Gadi Eisenkot, por encima del Likud, la fuerza política de Netanyahu.
El recuento de votos podría demorar semanas.